La cerveza blanca era una cerveza típica de esta región que se elaboraba con una gran cantidad de trigo crudo.
Era una cerveza refrescante condimentada con mezclas de especias porque el lúpulo todavía no se conocía o porque su uso todavía no se había extendido. Históricamente, la cerveza blanca era menos lupulada, condimentada con semillas de cilantro y cáscaras secas de naranja de Curasao.
Gracias a estas características, es una cerveza muy accesible con un sabor refrescante. Por eso, se le conoce como una cerveza veraniega con un bajo contenido en alcohol, 5% de alc. vol.

Cuando la cerveza blanca vuelve a aparecer en la década de los 80, Paul Vanneste, cervecero de cuarta generación y sucesor de Jules Vanneste, decide restablecer la tradición de la cerveza blanca. Con la fábrica cervecera “De Gouden Boom” se inició una nueva historia en la fábrica de cerveza familiar original “'t Hamerken”. Sacó al mercado la “Brugs Tarwebier”: una refrescante cerveza de trigo.
Por aquel entonces no había muchas cervezas blancas en el mercado por lo que en los años 90 inició una colaboración con las cerveceras “Alken-Maes”, que comenzaron a distribuir la “Brugs Tarwebier” en sus canales de venta.
De esta manera, la cerveza se distribuyó a nivel nacional y empezaron los años de gloria para la “Brugs Tarwebier”. La cerveza blanca creció tanto que se convirtió en la segunda marca de cerveza blanca de Bélgica. Al final, Alken-Maes compró la marca “Brugs Tarwebier” de la fábrica cervecera “De Gouden Boom”.

Así, Paul Vanneste formó parte del renacimiento de la cerveza blanca en Bélgica.

La “Brugs Tarwebier” era una cerveza con doble nombre, porque en francés se le conoce como “Blanche de Bruges”. Con su nombre francés tuvo mucho éxito en otros países, como Francia e Italia, donde la cerveza blanca fue adquiriendo cada vez más importancia.

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